Ya circula digitalmente el primer adelanto 2026 del quinteto chileno Arkonte. Se trata de “Al Límite”, single oficial de su próximo EP. Es la primera grabación profesional que marca el nacimiento de una nueva identidad musical para la banda: más profunda, más consciente y, sobre todo, más honesta. Este lanzamiento no es solo un adelanto, es una declaración estética. “La canción fusiona la arquitectura cambiante del metal progresivo con la fisicidad rítmica del groove metal. Riffs densos y orgánicos conviven con ritmos cambiantes, transiciones dinámicas y una producción que privilegia el impacto emocional por sobre la mera exhibición técnica” afirma la banda. “El resultado es un sonido moderno, musculoso y narrativo, diseñado tanto para la escucha atenta como para la experiencia visceral”. Donde Arkonte realmente encuentra su voz es en el contenido lírico. Su producción 2026 se sumerge en la introspección y los conflictos internos del ser humano: la tensión entre razón e impulso, control y ruptura, identidad y transformación. “Al Límite” encarna ese viaje psicológico, explorando el instante en que la mente deja de resistir y enfrenta su propia verdad. La banda, que existe desde 2018, hoy está integrada por Franckcol Cardicht, Jhon Dycoon Six, Igor Pacheco, Javier Rogers y Claudio Vera. Este primer sencillo lo grabó, mezcló y masterizó Alejandro Pantoja en su home estudio. El arte (idea de J D Six) quedó en manos de Leonor Böhme y ya se encuentra disponible digitalmente.
Categoría: Lanzamiento
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Diego Vicente debuta con El Espectador, un EP que transforma la crisis personal en movimiento y energía tropical
Hay momentos en que una frase puede cambiarlo todo. Para Diego Vicente, ese punto de quiebre ocurrió de forma inesperada: un audio de WhatsApp —abierto por accidente— le devolvió una idea incómoda pero reveladora: estaba siendo un espectador de su propia vida. Ese instante no solo definió el rumbo de su proceso creativo, sino que dio origen a El Espectador, su EP debut.El trabajo se construye como un relato en seis capítulos que retratan el tránsito desde la inmovilidad hacia la acción. A través de una sonoridad vibrante —donde conviven el merengue, la salsa y la bachata con una producción contemporánea— Diego Vicente propone una experiencia rítmica, luminosa y profundamente intencionada. Influenciado por figuras como Tony Succar y Juan Luis Guerra, el EP apuesta por una música que no solo se escucha: se siente y moviliza.“Quiero generar movimiento, no solo desde lo musical, sino también en las decisiones de vida. Que las personas se atrevan a buscar su propósito”, explica el artista sobre un proyecto que nace desde una crisis de identidad, marcada por años acompañando a otros músicos y postergando su propio camino creativo.Ese recorrido, sin embargo, es también el cimiento de su propuesta. Con más de ocho años como baterista en bandas de funk y música latina, Diego Vicente ha desarrollado una base rítmica sólida que hoy se expande hacia una visión autoral. Su formación en Producción Musical en Projazz —proceso que culmina con este lanzamiento— le permite además abordar la música desde una perspectiva integral, haciéndose cargo de la composición, producción y dirección artística del proyecto.El Espectador también es reflejo de un viaje geográfico y cultural: parte importante de su desarrollo se gestó entre Chile, Venezuela y Colombia, donde el artista profundizó en los ritmos que dan vida al EP. Esta búsqueda se traduce en un trabajo colaborativo que reúne a músicos de distintas escenas latinoamericanas, junto a artistas invitados como Nazz y ALKA.En lo visual, el proyecto suma el trabajo audiovisual de Varl y Diego Alejandro, junto al arte de portada a cargo de Loreto Stefani, configurando una propuesta estética coherente con el pulso emocional del EP.Más que un debut, El Espectador es una declaración de intenciones: una invitación directa a dejar de observar desde la distancia y comenzar a habitar activamente la propia historia.
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Eduardo Caces presenta en Concepción su proyecto audiovisual Trilogía de lo Común: Lado B
El músico y compositor chileno Eduardo Caces, reconocido por su extensa trayectoria en la escena del rock nacional, llegará a Concepción para presentar su más reciente proyecto artístico: Trilogía de lo Común: Lado B, una propuesta que fusiona música, narrativa audiovisual y experimentación sonora.La visita contempla varias actividades abiertas al público. Entre estas, una presentación del cortometraje en Galería Aura el martes 24 de marzo, a las 20.00 horas; un conversatorio en la Universidad Católica de la Santísima Concepción el miércoles 25 de marzo, a las 10.10 horas, instancia donde el artista compartirá detalles sobre el proceso creativo de la obra con estudiantes universitarios; y para completar la jornada, el mismo miércoles 25, hará un segundo conversatorio abierto al público, en la Sala de Exposiciones de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, a las 15.30 horas.Finalmente, el viernes 27 de marzo realizará un show en vivo con música del cortometraje y mediación del público asistente, en el Bar Crápula, desde las 20.00 horas. El proyecto nació durante el período de pandemia, etapa que marcó un reencuentro personal del músico con su proceso creativo. A partir de composiciones originales, Caces comenzó a desarrollar una obra que luego evolucionó hacia un cortometraje musical de aproximadamente 15 minutos, construido como una pieza continua que integra tres composiciones. “Cuando esto se empezó a convertir en una música continua sin pausas y derivó en un video de quince minutos, supe que era parte de un sueño”, comenta el artista sobre el origen del proyecto.Una obra musical y audiovisualTrilogía de lo Común: Lado B propone una experiencia sonora poco convencional. La composición fue desarrollada con una instrumentación particular –bajo, batería, teclados y voz– prescindiendo completamente de guitarras, mientras que sonidos ambientales urbanos aparecen de manera espontánea dentro de la obra. La pieza fue creada en colaboración con el realizador Camilo Lincolao, quien participó en el desarrollo del guión y la animación digital del cortometraje. La producción musical fue realizada por Iván Aracena en Estudios Foncea, con grabaciones adicionales en TOI Estudios.El trabajo además cuenta con la participación de músicos invitados como Cote Foncea en batería y Mauricio Castillo en trompeta. De esta manera, más que entregar una narrativa cerrada, la obra busca generar una experiencia abierta para el espectador. “Es una obra que busca entretener, cuestionar, emocionar o incomodar. Cada persona conecta con las imágenes y sonidos desde su propia experiencia”, explica Caces.

