Mirador presenta su nuevo single “Déjate llevar”, un tema de pop rock que combina la energía del rock de los años 80 con la frescura del pop rock moderno. La canción habla sobre dejar que los sentimientos tomen el control y a disfrutar de cada instante, conectando con esa persona especial a la que tantas veces hemos querido expresar nuestros sentimientos.
Musicalmente, “Déjate llevar” se inspira en el sonido del rock ochentero, reflejado en los riffs de guitarra de los versos, mientras que los coros potentes recuerdan al pop rock contemporáneo estadounidense y británico.
El proceso creativo del single tomó alrededor de ocho meses, con la producción finalizada en marzo de 2024 y su lanzamiento programado para 2025. La grabación se realizó entre Santiago de Chile (voces y sintetizadores) y Buenos Aires, Argentina (baterías, guitarras y bajo). En este trabajo participaron Edgar Villalba en guitarra, Jorge Bozo y Carlos Villalobos en la letra, David Montiel en producción y Andrés Melo en mezcla y master.
Acme presenta su nuevo single “Midnight Crisis”, una canción que combina Pop Punk y Power Pop, explorando sentimientos de nostalgia, ansiedad y hastío frente a la rutina y la velocidad con la que parece avanzar la vida. El tema invita a reflexionar sobre esos momentos en que todo se siente demasiado rápido, pero con la energía y el ritmo que caracteriza a la banda.
Este single surge como parte de un nuevo comienzo para Acme, inspirándose en el sueño de retomar la música juntos y reconectar con su público tras un período de pausa. La banda busca con este lanzamiento volver a tocar en vivo y mantener una producción musical constante que marque esta nueva etapa.
El proceso de grabación y producción tomó aproximadamente tres meses y se llevó a cabo en el estudio propio de la banda en Casablanca, Quinta Región. La mezcla y masterización estuvieron a cargo de Camilo Ortuzar, guitarrista del grupo, quien aportó su sello personal a la sonoridad del single.
En cuanto al sonido, “Midnight Crisis” mantiene la esencia clásica de Acme: melodías vocales pegajosas, armonías de guitarra y una estructura que mezcla pop y rock con la energía característica del pop punk de los años 2000, con guiños a su evolución y variantes modernas.
La banda Organoclorados acaba de lanzar el videoclip de “Take Me Down”, un nuevo capítulo de la fase internacional de su proyecto autoral, explorando sonoridades y visiones que trascienden barreras de idioma y formato. Disponible en el canal oficial del grupo en YouTube, el video es una producción independiente que traduce en imágenes la densidad emocional y el lirismo melancólico característicos de la banda.
“Take Me Down” es al mismo tiempo una súplica de rendición y una declaración de resistencia emocional. Musicalmente, une la urgencia del post-punk y del dark rock con la amplitud armónica del classic rock, creando una atmósfera densa y envolvente. Guitarras reverberantes, bajo pulsante y voces emotivas conducen al oyente por un terreno de melancolía e intensidad, donde cada verso parece resonar como una confesión, mientras fraseos melódicos de piano y teclado aportan una elegancia vintage y un toque sutil de psicodelia.
“Something is wrong in our ways. Something we can’t explain.” – “Algo está mal en nuestros caminos. Algo que no podemos explicar”, dice uno de los versos centrales — y tal vez el punto más revelador de la canción.
Con una estética performática e introspectiva, el videoclip alterna escenas de la banda con imágenes simbólicas que evocan caída, rendición y renacimiento — temas recurrentes en la poética de Organoclorados. A través de sus expresiones faciales y corporales, los músicos actuaron conforme al sentido de la canción. Sus interpretaciones exploran el lado enigmático de la obra, con el objetivo claro de captar la atención del espectador y crear una conexión significativa.
La fotografía apuesta por contrastes sutiles de luz y color, reflejando el conflicto entre el deseo de entrega y la búsqueda de equilibrio. La dirección privilegia la simplicidad expresiva, con planos variados y una edición minimalista que permite que el peso de la música y de la performance conduzcan la narrativa.
El resultado es una obra que combina energía intensa y contemplación, emoción y contención — un espejo de las ambigüedades humanas que sugiere la letra. Un viaje sonoro y visual que reafirma el poder de la música para traducir lo indecible.
El videoclip refuerza el compromiso de Organoclorados con la autenticidad artística y la producción independiente, consolidando al grupo como uno de los nombres más consistentes de la escena alternativa brasileña con proyección internacional. La elección de grabar en inglés y de trabajar con una estética universal — que dialoga con referencias del post-punk británico y del rock de los años setenta — evidencia el deseo de la banda de cruzar fronteras sin renunciar a su identidad
Reggae electrónico con voces, panderos y guitarras nos introducen a “La voz de la energía”, un disco que se instala con naturalidad en el catálogo de Pueblo Nuevo por su carácter exploratorio y su búsqueda estética. Aquí encontramos glitch como entidad espiritual jamaiquina, ritmos y atmósferas profundas, bajos analógicos que rugen como lanzamientos espaciales, una oda a Kraftwerk, trompetas de jazz, frecuencias moduladas y ritmos en reversa.
Cada track propone una experiencia envolvente, con estilos que se entrecruzan —dub, breakbeat, glitch, entre otros— y una abundante presencia de samples que enriquecen la escucha. El resultado es un recorrido sonoro diverso, inquieto y siempre sorprendente, que mantiene al oyente expectante y conectado con la energía creativa de Neosintetico.
Electronic reggae with vocals, tambourines, and guitars sets the tone for “La voz de la energía”, an album that fits seamlessly into the Pueblo Nuevo catalog thanks to its exploratory drive and sharp aesthetic vision. Here, glitch emerges as a kind of Jamaican spiritual force — deep rhythms and dense atmospheres converge with analog basslines that roar like rocket launches, a playful nod to Kraftwerk, bursts of jazz trumpet, modulated frequencies, and reversed beats.
Each track unfolds as an immersive experience where styles blur and intertwine — dub, breakbeat, glitch, among others — enriched by a vivid tapestry of samples that expand the listening field. The result is a diverse, restless, and consistently surprising sonic journey that keeps the listener attuned to the vibrant creative energy of Neosintetico