La banda de rock chileno Paranormal acaba de estrenar el single “Suelto la cuerda”, el primer adelanto de su nuevo EP. Esta nueva canción marca una evolución en su propuesta musical, llevando a los oyentes a un viaje introspectivo, donde se encuentran las luchas internas, las emociones complejas y la necesidad de liberación personal.
“Suelto la cuerda” habla sobre dejar ir lo que nos limita, enfrentarnos a la incertidumbre de la existencia humana y emprender un viaje hacia la liberación. Aborda temas como las luchas internas, el dolor y la superación, elementos que se manifiestan a través de un viaje simbólico cargado de sensaciones oníricas y emocionales.
Musicalmente, transporta a los oyentes a un sonido de guitarras poderosas y melancólicas, una característica que define a la banda. La influencia de los ecos del rock clásico se fusiona con la estética sonora de los años 90, logrando una atmósfera evocadora, que mantiene su vigencia y frescura.
Esta canción también presenta una conexión con el cine de David Lynch, especialmente con su obra Carretera Perdida, cuyos espacios abstractos y subjetivos encuentran paralelismos con la esencia de la canción. Con una atmósfera que fusiona el rock clásico y las influencias más actuales, la banda abre un nuevo capítulo en su carrera.
Formada en 2022, Paranormal está integrada por Carlos Oliva en las guitarras, Martín Silva en el bajo, Robinson Villalobos también en guitarra, Felipe Urra como voz principal y guitarra, y Sebastián Rojas en la batería.
El proceso de producción estuvo a cargo de Carlos Albarracín “Doctor Rock&Roll”, quien ya se había destacado en su colaboración anterior con la banda. Su influencia en el tema es evidente, aportando una dirección sonora que refuerza la identidad de Paranormal. Por su parte, la mezcla y el master de la canción fueron realizados por Alexis Pinilla, del estudio Royal, lo que permitió que el tema alcanzara el resultado final deseado.
La nueva entrega ya está disponible en plataformas digitales, tales como Spotify, Deezer, Apple Music, entre otras.
La canción corresponde al primer adelanto de lo que será su disco debut titulado «Vida».
AMAICURA es un dúo de pop alternativo formado en 2022 por Nicolás Tapia y Paula Valenzuela en la ciudad de Iquique, al norte de Chile. Su propuesta musical combina ritmos bailables, guitarras envolventes, atmósferas sintetizadas y voces armoniosas, creando un sonido único y fresco, el cual se puede apreciar en singles como «Contigo», «Miradas» y «Tu Luz». Hoy es momento de descubrir «Algo Especial», primer single del álbum debut de la banda.
Voces con efectos y sintetizadores dan inicio al nuevo sencillo de Amaicura. «Algo Especial» es una canción que combina pop alternativo con un groove bailable influenciado por la música disco, especialmente en su luminoso coro. Con un ritmo contagioso, la canción está diseñada para conectar tanto con los amantes del pop moderno como con quienes disfrutan de la nostalgia de las pistas de baile clásicas.
La producción de «Algo Especial» destaca por su atención al detalle con líneas de bajo dinámicas, sintetizadores vibrantes y un enfoque en mantener la energía en alto durante toda la canción. En cuanto a su relato, podemos destacar un mensaje que transmite fe y esperanza sobre de la vida, inherente a lo “bueno” o “malo”, los sucesos de esta misma van acorde al destino personal de cada ser vivo que habita en el universo diseñado a voluntad de Dios con un propósito. Es por esto que las cosas suceden por “Algo Especial”, tal como dice la canción.
«Algo Especial» es el primer adelanto de «Vida», disco debut de Amaicura, el cual verá luz durante este año. Por ahora te invitamos a descubrir su música disponible en Spotify, Deezer, Tidal y todas las plataformas digitales. En su canal de YouTube también se puede encontrar el video oficial del single, grabado en Iquique con un formato análogo que refuerza la idea de lo retro y lo contemporáneo.
Que los sonidos hablen, pareciera decir; los sonidos no hablan, responde, se presentan simplemente en su estado más puro. Las formas se rompen, desintegran, se aproximan a un punto donde luego, de tan cerca, todo comienza a parecer distante. “No tengo nada que decir y lo estoy diciendo y eso es poesía” (Cage), vuelve a insistir. La vigilia podría ser también el sueño de una mano dormida, pesada, cayendo sobre el azar, para luego emerger liviana y frágil ante la quietud de los elementos. Quién dice y quien responde, entonces, es la idea que se desdobla en un juego: ser el pez y carnada; la posibilidad de imaginar un acontecimiento que no llega, que se desplaza a sus anchas y que, mientras está a punto de caer, interpreta lo hondo y abisal.
Antes de hundir el cuerpo: inhalar, hinchar, inspirar. La música es, tal vez, un lenguaje en el que se desplazan imágenes y sonidos; el pozo profundo de la mente -tiempo y secuencia-, que crea solo lo que puede ser construido por la misma música. En la superficie, pequeños peces, en lo hondo, el pez dorado (Lynch). Romper el círculo restringido, conquistar la variedad infinita (Russolo), ir a lo profundo para hallar retazos, pequeñas imágenes que buscan reconstituir una noche, un espacio posible donde lo extenso e íntimo se transforma en símbolos, en la abstracción depositada en lo instintivo y en esa promesa de traducir la profundidad.
Los sonidos en vigilia caen en la superficie, estallan sobre el agua, transitan por los volúmenes del espacio, transgreden todo contorno y textura, vulneran el tímpano, dejan oír un paisaje inexistente, una atmósfera jamás habitada, una noche infranqueable, inhóspita y, al mismo tiempo, sensual, erótica y velada. Los sonidos y su vigilia tiemblan sobre la superficie del agua, intentan sostener lo imposible: imágenes que contribuyen a entender el mundo o a entender simplemente el de uno: lo inabarcable, indescifrable, extraño y desconocido.
En lo profundo de la vigilia se hallan las formas de construir intimidades y afectos, las formas de entendimiento que da equilibrio y acuerdo al modo que antecede el deseo y las formas que lo exceden. En ese desajuste, entre el camino medio, opaco y abisal entre ambas, se comienza a recuperar nuevos lenguajes: texturas, frecuencias, formas y deformaciones capaces de alterar la uniformidad del agua, la metáfora líquida que imagina lo imprevisible, la invención de un sonido abstracto, intangible, imposible de detener y destruir.
En la vigilia, esparcido sin ningún orden ni norma, los sonidos se despliegan en un libre arbitrio, conviviendo con otras formas igual de complejas y que, en su reconocimiento, articulan esa diferencia no pesquisable, inmediata, visible, ni cosificable. En lo hondo de la vigilia, los sonidos crean sus propias estrategias y las bases para su resignificación: movilizan el cambio, desafían el orden, construyen su intimidad. En la vigilia abisal se hallan los sonidos que mueren hacia el silencio, inéditos en su forma, fondo y amplitud, para luego emerger, más tarde, cuando el sol está a punto de aparecer, sorpresivos, impredecibles y, sobre todo, prístinos en la superficie de lo desconocido.
En “Vigilia”, la más reciente entrega del destacado músico y compositor Sebastián Vergara, se despliegan nueve temas que reflejan su compleja y personal manera de explorar el sonido. Este álbum, envolvente y multifacético, destaca por su riqueza exploratoria y su habilidad para expandir los límites de un lenguaje sonoro propio.
Barridos digitales, capas atmosféricas, sutiles arreglos y sampleos de cuerdas, junto con la materialidad de una guitarra que aparece en momentos clave, conforman un paisaje sonoro meticulosamente construido. Cada elemento está trabajado con una precisión milimétrica, logrando un equilibrio entre lo etéreo y lo tangible. El resultado es un disco que acaricia los oídos del oyente, sumergiéndolo en un mundo sensorial que oscila entre lo placentero y lo inquietante, como un sueño donde las reglas rígidas ceden ante las conexiones neuronales espontáneas.
Este nuevo álbum marca un paso firme en la construcción del catálogo electrónico de Vergara, precedido por obras como “Muda” (Transamericas, 2023), “Sola” (2023) y “Umbral” (Tensa Records, 2022), todas disponibles en su Bandcamp. En su nuevo disco “Vigilia”, editado esta vez por Pueblo Nuevo Netlabel, Vergara avanza como un maestro del ajedrez: sus progresiones de acordes y sonoridades sorprenden con resoluciones inesperadas, tan impactantes como un jaque maestro, dejando al oyente sin posibilidad de escape.
01. Los días comienzan de noche (01:19) 02. Y si pintamos el espacio nocturno (04:09) 03. 1985 (01:13) 04. Canción sin público (04:40) 05. Microlamento (01:53) 06. Insiste, a ver qué pasa (02:49) 07. La noche diaria (03:53) 08. Vigilia (03:06) 09. Tucúquere (03:30)
Tiempo total: 26:29
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Luego de deleitarnos con el lanzamiento de su álbum “Gemini”, el quinteto compuesto por Paula Loza (voz), Andrés Rojas (batería), Nicolás Quinteros (teclados), Marcos Sánchez (bajo) y Víctor Quezada (guitarra), nos sorprende con una nueva entrega audiovisual.
La inteligencia artificial avanza de forma abrumadora, reemplazando al humano en varias tareas. Incluso las artes se están viendo afectadas por la inteligencia artificial, en donde en ocasiones, nos cuesta diferenciar si una obra fue realizada por un humano o una máquina. Hemos visto casos en donde incluso dos inteligencias artificiales comenzaron a interactuar entre ellas buscando generar un lenguaje propio.
¿Qué sigue después? ¿Robots inteligentes que hagan las tareas cotidianas por nosotros? ¿Automóviles que se manejen solos? ¿En qué momento estaremos mezclados en una sociedad entre humanos y androides inteligentes? ¿Seremos capaces de construir lazos afectivos con estas máquinas?
Hay muchas películas que han tratado este tema, siendo “Blade Runner” una de las más icónicas al respecto en el cine clásico y que serviría de fuente de inspiración para “The Humanest”.
Scott Ridley plantea que los “replicantes” son inteligencias artificiales super avanzadas y fuertes que no saben lo que son realmente, dado que se sienten humanos. Esta humanidad la conseguían a través de implantes de memorias humanas. Experiencias de vida.
Delta por su parte, nos propone que el amor podría llegar a ser el siguiente elemento que lleve a la inteligencia artificial a dar un siguiente paso en su desarrollo hacia lo humano, y así se manifiesta en su nuevo videoclip.
The Humanest – “Lo más humano” – es un canto desgarrado, un lamento de desilusión amorosa por parte de una tecnología que se sabe viva y sintiente, capaz de amar tanto y más que un humano, pero que no logra conectar con su usuario quién es el foco de sus sentimientos.
Esta nueva realización audiovisual de la banda, fue dirigida por la cineasta Elvira Reymond y protagonizado por Mónica Valenzuela como “La Máquina” y Cristóbal Santana como “El Humano”, donde nos cuentan esta historia desde un contexto multidisciplinario, en el cual la danza se enfoca como el centro de la narrativa, llevándonos a una perspectiva sensorial, novedosa y muy humana.
La canción fue compuesta por Delta, grabado en Eneku Rock Studio, mezclado por Javier Bassino y masterizado por Francisco Holzmann.
Esta canción cuenta con la participación especial del tenor Nicolás Fontecilla, y ya se encuentra disponible en Spotify, Youtube y todas las plataformas digitales.