Aunque el título “Drones postquimio” sitúa al oyente en un contexto específico, reforzado por materiales sonoros extendidos -precisamente ‘drones’-, el álbum de José Gallardo presenta una serie de piezas electroacústicas que, aun siendo serenas y cercanas a la sensibilidad ambient, contienen gestos y articulaciones de gran elaboración y a la vez delicados. Estos detalles finos reflejan una escritura sonora heredera de un amplio bagaje en música electroacústica.
El uso de elementos tonales encarnados en texturas de síntesis, ciertas células repetitivas y el ya mencionado ritmo atmosférico sitúan el trabajo en un ámbito híbrido, entre ejes que evocan tradiciones como la música para soporte, el ambient y sus subgéneros, y ciertos rasgos de la kosmischemusik alemana. Así, la tonalidad se desvanece en algunos pasajes, como ocurre en la pieza ‘4,4’. En otros momentos, la sonoridad se vuelve áspera mediante síntesis cruda y un despliegue de pistas mono en cada canal -lo que disocia el campo estéreo-, como en algunos materiales de la pieza ‘5’.
En las pistas de cierre, ‘6,6’ y ‘coda’, emergen secuencias rítmicas, ambas con un dejo de ilusión tonal entretejido con elementos oscuros.
Las siete piezas, todas breves, parecen invitar a la reflexión, a sumergirse en una sensación o emoción momentánea, alejándose de los ámbitos habituales de lo ‘chill’ del ambient, lo místico del ‘drone’ o la articulación excesiva de la electroacústica más tradicional.

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