Hay momentos en que una frase puede cambiarlo todo. Para Diego Vicente, ese punto de quiebre ocurrió de forma inesperada: un audio de WhatsApp —abierto por accidente— le devolvió una idea incómoda pero reveladora: estaba siendo un espectador de su propia vida. Ese instante no solo definió el rumbo de su proceso creativo, sino que dio origen a El Espectador, su EP debut.El trabajo se construye como un relato en seis capítulos que retratan el tránsito desde la inmovilidad hacia la acción. A través de una sonoridad vibrante —donde conviven el merengue, la salsa y la bachata con una producción contemporánea— Diego Vicente propone una experiencia rítmica, luminosa y profundamente intencionada. Influenciado por figuras como Tony Succar y Juan Luis Guerra, el EP apuesta por una música que no solo se escucha: se siente y moviliza.“Quiero generar movimiento, no solo desde lo musical, sino también en las decisiones de vida. Que las personas se atrevan a buscar su propósito”, explica el artista sobre un proyecto que nace desde una crisis de identidad, marcada por años acompañando a otros músicos y postergando su propio camino creativo.Ese recorrido, sin embargo, es también el cimiento de su propuesta. Con más de ocho años como baterista en bandas de funk y música latina, Diego Vicente ha desarrollado una base rítmica sólida que hoy se expande hacia una visión autoral. Su formación en Producción Musical en Projazz —proceso que culmina con este lanzamiento— le permite además abordar la música desde una perspectiva integral, haciéndose cargo de la composición, producción y dirección artística del proyecto.El Espectador también es reflejo de un viaje geográfico y cultural: parte importante de su desarrollo se gestó entre Chile, Venezuela y Colombia, donde el artista profundizó en los ritmos que dan vida al EP. Esta búsqueda se traduce en un trabajo colaborativo que reúne a músicos de distintas escenas latinoamericanas, junto a artistas invitados como Nazz y ALKA.En lo visual, el proyecto suma el trabajo audiovisual de Varl y Diego Alejandro, junto al arte de portada a cargo de Loreto Stefani, configurando una propuesta estética coherente con el pulso emocional del EP.Más que un debut, El Espectador es una declaración de intenciones: una invitación directa a dejar de observar desde la distancia y comenzar a habitar activamente la propia historia.
Diego Vicente debuta con El Espectador, un EP que transforma la crisis personal en movimiento y energía tropical

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