MAIPÚ, SANTIAGO DE CHILE, FEBRERO DE 2026.
Mientras buena parte de la conversación musical actual gira en torno a tendencias
fugaces, métricas y relatos de éxito inmediato, Los Dos Jefes presentan su cuarto
álbum de estudio: LA SED. El disco se plantea desde otro lugar; no como una
reacción ni como una queja ante la industria, sino como una afirmación tranquila:
seguir haciendo rocanrol es una declaración de principios.
El cuarto álbum de la banda no persigue modas ni intenta actualizar un género. Al
contrario, LA SED asume esa condición y la transforma en motor. Sus diez
canciones se mueven entre conversaciones incómodas, roces con el entorno, humor
como refugio y una energía que insiste, incluso cuando el contexto empuja hacia
otro lado. Las fricciones que atraviesan el disco no apuntan hacia adentro, sino
hacia afuera: a un mundo cada vez más permeado por fórmulas, expectativas y
atajos.
En LA SED, Los Dos Jefes hacen lo que mejor saben hacer: guitarras con ideas
claras, riffs que no piden permiso, bajos que mueven el cuerpo y una batería
que sostiene el pulso con disciplina rockera. No hay adornos ni disculpas: hay
canciones que avanzan con seguridad, tocadas por músicos que conocen el oficio y
no necesitan subrayarlo.
Formados en Santiago en 2010, la banda entiende el rock no como una promesa de
consagración individual, sino como una práctica colectiva. Soñar con escenarios
grandes nunca ha estado en contradicción con valorar lo esencial: la amistad, el
trabajo compartido y la familia que se arma en torno a una banda que rema junta.
Como foco del lanzamiento, la banda invita a escuchar y programar “Si te poní
weón”, una canción directa y enérgica que funciona como puerta de entrada al
espíritu del disco: frontal, cotidiana y construida desde la incomodidad más que
desde el conflicto.
Los DosJefes:LA SED, o por qué el rock sigue importando

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